A inicios del siglo XX, el continente europeo era liderado por Inglaterra, Francia, Italia y Alemania, países que tenían serias contradicciones antagónicas, pues se disputaban la hegemonía en países coloniales, control de mercados, materias primas para la industria como el petróleo, hierro, carbón, etc.
Las contradicciones carcomían la base y la superestructura de estas naciones y la única manera de solventar las diferencias era con la guerra. Así usaron como pretexto el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo (28 de junio, 1914), para desencadenar la Primera Guerra Mundial. El conflicto militar dejó en ruinas

